miércoles, septiembre 15, 2021

Friulane, las zapatillas venecianas

 

Flabelus

Las Friulane, también conocidas como Scarpèt, son un tipo de zapatilla que a primera vista se podría definir como un híbrido de alpargata y slipper. A lo que habría que sumar su característica suela de goma neumática que recuerda a la de las sandalias abarcas menorquinas. Esta particularidad fue decisiva para convertirse en el calzado predilecto de los gondoleros venecianos, lo que, sin duda, ha contribuido enormemente a su fama y difusión. Pero como su nombre evidencia, su origen está ligado a la región italiana de Friuli, situada en el nordeste del país y limítrofe con Venecia. Concretamente se remonta al siglo XVIII, donde por aquel entonces vestían los pies de los campesinos friulanos.  


De este escenario primero y de los canales venecianos más tarde, dieron el salto a los palacios de los nobles italianos. Este itinerario queda patente en la evolución de los materiales empleados para su fabricación, pasando de primitivos sacos de yute o sábanas viejas a lujoso y elegante terciopelo en gran variedad cromática, con el distintivo ribeteado e interior forrado en algodón. Si bien en la actualidad, además terciopelo, puedes encontrarlas en todo tipo de tejidos y estampados. 

 

Tonini Interiors

La verdad es que a día de hoy, las Friulane están más extendidas entre el público femenino que masculino, pese a tratarse de un calzado unisex. Seguramente, las claves de su éxito sean su gran comodidad y originalidad. Firmas italianas como Drogheria Crivellini las comercializan desde mediados del siglo XX, pero su gran eclosión de los últimos años, ha propiciado la aparición de nuevas marcas especializadas en ellas como Flabelus así como su incorporación al catálogo de prestigiosas firmas de moda. 

 

 

miércoles, septiembre 01, 2021

El Paraguas de Boris Johnson


 

En no pocas ocasiones, me he referido a la importancia de un buen paraguas y a la tradición británica, como ocurriría con un buen par de zapatos goodyear, que lo concibe como un accesorio imprescindible y con vocación de perdurar décadas, incluso transmitiéndose de generación en generación. Algo que no sucede entre nosotros, no tenemos esa cultura del paraguas, y muchas veces cogemos el primero que tenemos a mano para salir del apuro, especialmente en las regiones de España menos acostumbradas a las precipitaciones. 

 Inauguramos el mes de septiembre con lluvias en gran parte de nuestro territorio y me ha parecido oportuno traer a colación una anécdota acontecida este verano. Concretamente, tuvo lugar en la ceremonia oficial del memorial de la Policía Nacional de Reino Unido y el protagonista fue Boris Johnson. Comenzó a llover y el primer ministro inglés fue a abrir su paraguas pero el intenso viento le jugó una mala pasada. Mantuvo una intensa lucha por dominarlo, como si de una película cómica se tratara, ante la mirada del Príncipe Carlos, que perfectamente resguardado bajo su paraguas, no pudo contener la risa. 

 


El vídeo de lo ocurrido rápidamente se hizo viral y fue la comidilla de las redes sociales. La reputada firma de paraguas Fox Umbrella le añadió su particular nota de humor e ironía británica, publicando en su perfil de instagram: “Boris, estaremos encantados de ayudarte, no dudes en contactar con nosotros. ¿Hora para un paraguas Fox? El Príncipe Carlos no tiene el mismo problema”. Y en una publicación posterior, insistían: “Boris, vendemos paraguas que realmente funcionan y te protegerán de la lluvia. Estamos aquí para ayudarte #buybritish. Esperamos tener noticias de ti pronto”. Ambas publicaciones ilustradas respectivamente por las fotografías de este post.