domingo, noviembre 13, 2016

Salvar Savile Row




Uno de los desgraciados efectos de la globalización es la pérdida del carácter y rasgos autóctonos que diferencian a cada lugar a lo largo y ancho del planeta, que les proporcionan su singular encanto en cada caso. Además de los monumentos, establecimientos centenarios tanto de moda como de otros sectores como la hostelería han sido seña de identidad de las ciudades y han enriquecido la experiencia del visitante que sólo allí podía disfrutar de ellos. Hoy en día las grandes cadenas internacionales han logrado que al poner el pie en la calle no nos resulte nada fácil saber ni en qué ciudad e incluso ni en qué país nos encontramos.

En contraposición a este fenómeno, si por algo admiro a los ingleses es por su capacidad para conservar sus tradiciones. Algo que particularmente se manifiesta con especial intensidad en la moda masculina clásica. Y una de las últimas decisiones de las autoridades de Westminster, como veréis a continuación, lo pone de manifiesto.

El desembarco de la firma norteamericana Abercrombie & Fitch casi enfrente del tradicional Burlington Arcade londinense amenazó la lujosa tranquilidad de la zona con riadas de adolescentes haciendo cola por entrar en su tienda. Pero la apertura en 2012 de su establecimiento dirigido a niños en la misma calle Savile Row, meca de la sastrería británica más artesanal, definitivamente desató la polémica y ha motivado que ahora se tomen medidas al respecto.

De este modo, el Westminster Council ha decidido proteger a las sastrerías ante las presiones inmobiliarias de esta zona tan cotizada. De hecho, si algún establecimiento de la calle queda libre se dará prioridad a sastrerías y negocios especializados que aporten valor y encajen en la filosofía artesanal que tanta fama y prestigio han dado a Savile Row. Hoy sería una calle más de Londres sino fuera por sobresalientes e históricas sastrerías como Henry Poole, Huntsman, Dege & Skinner, Norton & Sons, Gieves & Hawkes, Chester Barrie, Anderson & Sheppard...

Y no es precisamente la primera medida en esta línea que se ha tomado en la capital británica. Las camiserías de Jermyn Street es otro buen ejemplo de ello.


Fuente: modaes.es


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